Tercer Siglo

Tu dosis diaria de sentido común

Anuario 2010: Espectáculos

Olvídense de la farándula, en el 2010 la política gringa fue más divertida

Cada vez pienso que este blog tendría mucho más éxito si solo se dedicara al mundo de los espectáculos. No por algo ven más gente en el metro o en el autobús leyendo TV y Novelas en vez del Proceso o Letras Libres y mucho menos algo tan sofisticado como un libro. Pero es imposible ser ajeno a los acontecimientos de la farándula, si bien para levantarnos el ego de que cuan desastrosas sean nuestras vidas, ni remotamente se comparan a la de Amy Winehouse, Lindsey Lohan o Charlie Sheen. Este año, sin embargo, lo más divertido y espectacular de la farándula no ocurrió en Hollywood, sino en Washington, donde el debate político ha tomado un giro cada vez más virulento desde que llegó un presidente izquierdista y negro al poder. El resultado: un duelo a muerte entre la izquierda y la derecha, liberales y conservadores, Demócratas y Republicanos. Un duelo que no solo se libra en las urnas, sino en las televisiones de millones de estadonidenses (y extranjeros chismosos como yo). Cuan ridícula sea la política de nuestros queridos gringos, no cabe duda saben aprovecharla muy bien para fines mediáticos y humorísticos.

La Celebridad: Glenn Beck

En el formidable arsenal mediática de la derecha se encuentra Fox News, un canal que por sí solito dictamina “la línea” ideológica conservadora del país, ya sea por su defensa incondicional de la religión, su crítica incansable hacia las reformas “socialistas” del gobierno de Obama y su difamación descarada que ha llegado a tal grado de calificarlo como racista y musulmán. Y como dijo el demonio bíblico de Gadara, son legión. Está Bill O’Reilly, el soberbio y antipático veterano del grupo, cuya estrategia más refinada para ganar un debate es simplemente gritar más fuerte que su oponente. Está Sean Hannity que junto con el supuestamente izquierdista Richard Colmes, daban la finta de ser una pareja balanceada e imparcial aunque no ayudaba que Colmes siempre terminaba accediendo a la lógica del carismático y telegénico Hannity. Pero el más reciente paladín de Fox News es Glenn Beck. En tan solo unos pocos años se ha convertido no solo en la estrella más rentable de Fox sino en un verdadero ídolo del movimiento conservador estadounidense. Sus críticas a Obama son venenosas, su fé cristiana inmutable, y su actitud teatral frente a las cámaras es algo sin comparación alguna. De un momento a otro puede tener una reacción casi maniática (escuchen esta conversación de su programa de radio); en otra de pronto llora cuando siente que su querida patria se hunde bajo el peso de las ideas liberales y progresistas – por no decir socialistas – de la actual administración demócrata. Su fanatismo culmino el 28 de Agosto con una “Marcha Para Restaurar el Honor” en el sacrosanto Mall de Washington DC, en el mismo lugar y el mismo día en que Martin Luther King dio du famoso discurso de “I have a dream”. Y su compinche para este magno evento de megalomanía y extremismo: la mismísima Sarah Palin.

Los Héroes: Jon Stewart & Stephen Colbert

Pero si bien la izquierda estadounidense no tiene un bastión mediático tan institucionalizado como Fox News, no significa que no tenga sus propios íconos. Y nadie resalta más que el dúo dinámico de Jon Stewart y Stephen Colbert. Stewart, con su humor sarcástico y mordaz es por mucho el personaje más irreverente de los medios políticos gracias a The Daily Show. A su vez, Colbert es el rey indiscutible de la sátira, haciendo mofa de los excesos, la soberbia y la contradicción de tipos como Beck y O’Reilly (este último siendo sin duda su principal inspiración). Su reacción ante la “marcha” de Beck no se hizo tardar, y para Halloween organizaron su propio espectáculo en el Mall: una “Marcha Para Restaurar la Sensatez”. Apto nombre para lo que realmente es la principal carencia en el debate político de los Estados Unidos estos días, un debate tan polarizado y apasionado que ha dejado en el olvido cualquier semblanza de lógica y cualquier deseo por buscar compromisos en vez de marcar diferencias. No, por sí solitos Stewart y Colbert no lograrán devolverle la sensatez a la “unión” americana, una unión que no ha estado tan fragmentada desde la Guerra Civil. Pero al menos nos harán reír a carcajadas mientras el barco se sigue hundiendo.

La Serie: The Walking Dead

Así pues, tal parece pues que todo lo bueno en los espectáculos proviene de la pantalla chica. Incluso me atrevo a decir que nunca ha habido mejor momento para sentarse a ver la tele, por el simple hecho de que hay algo para todos los gustos. ¿Quieren humor? Tienen a How I Met Your Mother o The Big Bang Theory. Ya si quieren algo un poco más explícito está Californication que en su cuarto año no ha perdido ni una pizca de genialidad. Y si lo suyo es el suspenso, qué mejor que Supernatural que sigue fuerte y Fringe, tal vez la mejor serie de ciencia ficción desde los X-Files. Pero como buen fan del terror, no desaprovecharé en expresar mi apreciación a lo que seguramente será una larga y memorable serie, tal vez el mejor aporte al genero desde Masters of Horror hace unos años. Es The Walking Dead, y por si el nombre no fue pista suficiente, sí, es de zombis. Me extra que se hayan tardado tanto para plasmar una idea como esta en la pantalla chica. Digo, la idea de contar la historia de los sobrevivientes de un apocalipsis zombi es algo que naturalmente se presta para una trama extendida, algo que dure más que la hora y media de una película promedio. El hecho de que las historias de zombis suelen ser súper-violentas seguramente ha impedido que un canal de “primetime” haya adoptado la idea, por lo que hay que reconocer las agallas de AMC (un canal de cable) por atreverse a filmar algo tan insólito. Solo seis episodios han transcurrido y ya estoy adicto, tanto por la calidad y originalidad de la narrativa como de la producción impecable que supera por mucho a cualquier película de zombis del último cuarto de siglo (incluso los últimos intentos del maestro, George A. Romero). Así de buena así que no se la pierdan.

La Película: El Infierno

Y termino con la pantalla grande. Nada espectacular en el 2010 aunque hubo una que otra grata sorpresa. Estoy tentado en decir que Inception fue la mejor película del año, tanto por sus méritos técnicos/artísticos como por la complejidad característica de Christopher Nolan, por mucho el mejor director de películas de acción para gente pensante. Pero aquí no estoy para dar Oscars, ni Globos de Oro, ni BAFTAs. Estoy para decir cuál fue la película más importante, más escandalosa, más memorable el año. Y para nosotros los mexicanos, fue sin duda El Infierno. Admito que en el aspecto de originalidad no presume de nada: cambien la fecha y los nombres y es casi una copia de la otra obra notoria de Luis Estrada, La Ley de Herodes, con todo y Damián Alcazár como el ingenuo anti-héroe y los pueblos polvorientos salidos de una historia de Juan Rulfo. Aun así, una película como El Infierno no pudo salir en mejor momento: justo a tiempo para romper nuestra breve burbujita bicentenaria y recordamos que vivimos en un país en guerra con sí mismo y donde pueblos y ciudades enteras se rigen no por la institucionalidad ni el Estado de Derecho sino por la ley del más fuerte – que lejos de ser la políticia o el ejército, generalmente es el narco.

La imagen final de nuestro escudo nacional ensangrentado no pudo ser más icónico de lo que sufre hoy día nuestro México lindo y querido. Y si películas como ésta, al igual que La Ley de Herodes, ofenden las sensibilidades de nuestra clase gobernante, pues algunas verdades tendrán.

1 Comment

  1. “¡PINCHES GÜEROS CULEROS!…”

    Es la mejor frase de EL INFIERNO

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